China si es país para viejos

Desembre 10, 2009

Per una vegada i sense que serveixi de precedent, he escrit l’article en castellà, en part perque la traducció al català del títol no quedava gaire bé i en part perquè properament l’article será publicat a La Vanguardia a la secció de Lectors Corresponsals. Aquí el teniu!

http://www.lavanguardia.es/lectores-corresponsales/noticias/20091216/53846472585/china-si-es-pais-para-viejos-pekin.html


En el tranquilo parque anexo al Templo del Cielo, uno de los iconos más característicos y bien conservados de Pekín, multitud de ancianos y ancianas se citan cada mañana para ejercer sin complejos su bien merecido derecho a la diversión. Son en su mayoría jubilados y algunos, los que han tenido suerte, pensionistas. Se les ve felices. Desde el canto coral a las partidas de cartas, pasando por un sinfín de ejercicios y estiramientos en parques plagados de columpios un tanto extraños. En China, aunque parezca paradójico, no hay niños jugando en los parques, hay ancianos.

A muchos de ellos el turbulento siglo XX chino les deparó guerras, trabajos forzosos, deportaciones y hambrunas. Cuando la situación mejoró a finales de los 70, la mayoría continuó con una vida de sufrimiento y trabajo para proporcionar a sus familias una posición digna. Hoy, después de una existencia marcada por la amargura, aquellos que sobrevivieron disfrutan por fin de unos años de felicidad. La tercera edad es quizás en China, la más feliz de todas las edades.

Los tiempos difíciles pasaron pero la sociedad china actual se ha dado de bruces con las contradicciones de la modernidad. La política del hijo único, aunque dolorosamente necesaria, se ha encargado del resto.

Los niños, ya desde bien pequeños, son sumergidos en un asfixiante y competitivo sistema educativo. Su única obligación es estudiar, tanto dentro como fuera de las aulas. A tiempo completo, el resto es superfluo. Materialmente se les colma de atenciones pero psicológicamente se les priva de su infancia. El camino es largo y tortuoso. Hay que garantizar al niño el acceso a un buen instituto, luego hay que lograr el acceso a una buena universidad que asegure el acceso a un buen trabajo. Las plazas son pocas, los candidatos millones. La competencia es feroz. Salvaje, en muchos casos. En la universidad, los estudiantes se pasan cuatro años encerrados en el campus. Nada de juergas, nada de vida disoluta y despreocupada. En cualquier universidad China, abrir un pub o una discoteca en sus alrededores no es en absoluto sinónimo de negocio. Los escasos bares que siguen abiertos languidecen por falta de clientes. El estudio y la dedicación es todo lo que cuenta.

El universitario chino sigue con el camino marcado desde su niñez y su familia, lejos de ser un consuelo, es quien más presiona para tal efecto. En un país donde sólo un escaso porcentaje de los trabajadores goza de pensiones dignas, el hijo único es la única esperanza para los padres de gozar de una cómoda vejez. La tradición confuciana de la piedad filial, que obliga a cuidar de los progenitores en su senectud, se encarga de cerrar el círculo. Sobre el hijo o hija se vierten todas las ilusiones, todas las expectativas, toda la presión. En el trabajo, para lograr un salario que permita mantener a los padres y a la propia prole, hay que dedicar tantas horas como permita el cuerpo. En muchas ocasiones ni siquiera se es libre para elegir al cónyuge. Hay que buscar a una pareja que cumpla con las expectativas de los respectivos suegros. El amor, es lo de menos. En la moderna y pujante China, los matrimonios pactados siguen a la orden del día.

Por absurdo que parezca, la atareada generación repite sobre sus hijos el mismo sistema del cual ha sido víctima y así, la rueda vuelve a girar una vez más. Todo con el horizonte puesto en la jubilación. La luz al final del túnel. El momento dorado en que se permite empezar a disfrutar de la vida. Después de 60 años de dedicación a tiempo completo, la responsabilidad pasa por fin a la siguiente generación. China, sí es país para viejos.

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2 Respostes to “China si es país para viejos”

  1. Roger said

    Asfixiant… Recordo encara un reportatge sobre el concepte de democràcia a Xina en el qual m’estressava de veure la pressió a què els pares sotmetien els seus fills per una trivialitat com ser delegat de classe (bé, a la xina més aviat capatàs de classe).

  2. sisi, es que després ho posen al currículum i tot! no es conya! la competència es tal (o la fan tal) que fins i tot aquestes nimieses conten per diferenciar-se de la majoria.

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