Instituto Cervantes: Quan no és or tot el que lluu

Juny 22, 2009

El passat divendres es va celebrar arreu del món el Dia Mundial de la Llengua Castellana. La celebració va anar adornada de tot tipus d’actes a les delegacions que l’Instituto Cervantes té arreu del món, una de les quals és Beijing. A mode de crítica i en defensa de diversos companys meus que treballen en aquest centre en unes condicions força precàries, us passo transcrit un article publicat al diari El Economista de fa ja un parell de mesos.

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El Instituto Cervantes se instala en China, en precario

JUAN PABLO CARDENAL

Julio de 2006. En la víspera de la inauguración del Instituto Cervantes en Pekín, el entonces director y en su momento ministro de Cultura, César Antonio Molina estaba radiante. España había logrado, en tiempo récord, el visto bueno de China para abrir la primera sede en el gigante asiático y vislumbraba en el horizonte de un año la apertura en Shanghai.

El español iniciaba la conquista del país más habitado del Planeta. Sin Embargo, las cosas no salieron como se preveían. “Según nuestros estudios alcanzaremos los 21.000 matrículas en tres años” declaró  entonces a El Economista Molina, en la certeza de que nuestra lengua es, según distintos informes, el producto español más demandado en el mundo. Pero dos años y medio después, parece evidente que en China la velocidad de despegue del español será más lenta de lo previsto..

El centro reconoce que, desde la apertura, el número de matrículas no supera las 3.000. “Empezábamos de cero. Romper el hielo de ser lengua minoritaria es difícil. Así que creo que está funcionando bien”, defiende Inma González Puy, directora del Cervantes de Pekín. Sin embargo, llama poderosamente la atención la gran desproporción entre los objetivos del 2006 y los resultados conseguidos. Al ritmo actual las 21.000 matrículas no se alcanzará hasta 2025.

Precarias Condiciones

En medio del pinchazo en hueso, los profesores colaboradores del centro denuncian las precarias condiciones laborales que les une a la institución pública. De los 28 docentes, sólo seis son trabajadores fijos. Los restantes 22 son contratados por cursos – habitualmente de 60 horas y tres meses – y sin derecho a prestaciones sociales o sanitarias de ninguna clase. “Las condiciones son muy malas. Ni siquiera nos ayudan con los visados” comenta a este diario una profesora desde el anonimato.

Esta práctica es común en los 72 Cervantes de todo el mundo, donde más del 70 por ciento de las clases las imparten profesores colaboradores. Hecho que, en España, ha abierto un contencioso con los sindicatos, quienes denuncian la relación laboral que se esconde detrás de esos contratos mercantiles.

“Es vergonzoso. No es solo que la Administración deba dar ejemplo, es que ante todo debe cumplir la ley” apunta un docente que no sabe si seguirá vinculado al centro cuando concluyan el curso. “Dependerá de si surgen nuevos cursos “, explica.

Desde la institución que dirige Carmen Caffarel se justifica este modelo porque al largo del año vería el número de alumnos. “Hemos pedido más profesores de plantilla desplazados desde España” admite González Puy. Pero el malestar es evidente entre los profesores porque, además de la incertidumbre, los ingresos son limitados.

Aunque la hora de docencia la pagan también a 14 euros, la Alliance Française de Pekín ofrece a sus profesores contratos de un año y hasta 120 horas de clase al mes.

Las condiciones del Instituto Cervantes, coinciden algunos profesores del mismo, pueden llegar a incidir en la calidad de la enseñanza: “Con este modelo hay riesgo de que la enseñanza sea peor de lo debido”.

Los requisitos de los docentes

El Cervantes recalca que se exige a los candidatos titulación adecuada y experiencia; sin embargo, El Economista ha podido saber que ello no ocurre siempre. “Son más o menos permisivos dependiendo de la necesidad de profesores. Si aceptas dar clase por la tarde, tienes más posibilidades de ser contratado. Y si no tienes experiencia te ponen en los cursos iniciales” apunta una ex-profesora. En la plantilla hay desde periodistas a estudiantes de chino, pasando por consortes de ejecutivos y gente que está más o menos de paso.

Lo que tropieza con la filosofía del centro: “Un profesorado nativo y altamente experto garantiza la calidad de la enseñanza”, se lee en la web corporativa. En cualquier caso, el gestor de un centro educativo vinculado al Cervantes, advierte a este diario que los profesores a tiempo parcial no suelen tener una formación tan completa. “Deberían cuidar más este aspecto. Un ratio razonable sería al menos 10 fijos por cada 30 profesores” señala.

En contraste con esta situación laboral, el Cervantes despliega sus 3.200 m2 en un soberbio edificio que conlleva un alquiler millonario: tres yuanes por día y metro cuadrado, según calcula la inmobiliaria Lehaosi House Agency. Lo que supondría un desembolso de 400.000 euros anuales y unos 8 millones en los 20 años de alquiler. El centro de Pekín recibe una aportación anual del Estado de 1,5 millones de euros, aunque los pagos a los profesores colaboradores se imputan contra los recursos generados en los cursos.

Segundo Centro Shanghai

Ahora bien, el docente no es el único frente abierto en China. Cuando el primer ministro Wen Jiabao, asistió a un coloquio cultural en la sede central en Madrid, hizo concebir  esperanzas a Miguel Ángel Moratinos de que Pekín podría aprobar un segundo Cervantes en Shanghai. “Estoy seguro de que el primer ministro dará instrucciones para que podamos abrir la sede en Shanghai”, dijo el español. Sin embargo, Wen Jiabao no recogió el guante. Todo un revés, ya que tanto Moratinos como Molina aseguraron en 2006 que el centro de Shanghai sería una realidad en 2007. Por ello se acondicionó y alquiló por 10 años un edificio en la escogida Concesión Francesa. Fue una maniobra precipitada. Hasta hoy, las autoridades chinas se han negado a aprobar dicha sede y tampoco se vislumbra el beneplácito a corto plazo. Ello obligó al Gobierno a rebajar sus expectativas e inaugurar, en septiembre de 2007, un centro bautizado como Biblioteca Miguel de Cervantes que, por razones jurídicas, tuvo que adscribir a la sección cultural del Consulado de España en Shanghai. “Se está haciendo lo imposible para que las autoridades chinas apoyen la apertura. Shanghai es un embrión que ampliará sus competencias cuando se pueda”, puntualiza González Puy. No ser un centro Cervantes obstaculiza que se puedan impartir clases de español, ya que debería optar por tener un socio chino. Por tanto, 16 meses después de su apertura, el inmueble está infrautilizado: las aulas están vacías y la biblioteca cuenta tan solo con 87 usuarios.

Lunes, 20 de abril de 2009.

Anuncis

2 Respostes to “Instituto Cervantes: Quan no és or tot el que lluu”

  1. Anonimo said

    En São Paulo (y en Brasil en general) la misma situación: unos 70 profesores y 6 de plantilla. Hay de todo: periodistas, estudiantes de filología, gente de marketing, “pasabaporaquí”…
    También hay un proceso judicial abierto por parte del ministerio de trabajo brasileño que las malas lenguas dicen que fue sofocado por una visita, muy oportuna, de la directora del cervantes a las autoridades brasileñas.

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